Las cifras son aquellos signos que nos sirven para escribir los números que pueden ser conceptos abstractos que nos sirven para contar y operar, pero también una forma de designar una cosa dentro de una serie. Cuando utilizamos el alfabeto latino, a pesar de que usamos un sistema de escritura principalmente fonográfico (las letras representan sonidos) para representar cantidades y números a menudo no usamos palabras formadas por letras sino combinaciones de cifras que son ideogramas (signos abstractos que se relacionan convencionalmente con lo que representan, como por ejemplo una cantidad o una posición dentro de una serie), por lo tanto usamos en parte un sistema logográfico [ved ILLV Módulo 2 > 1 > 1.1 > 1.1.2].
Disponemos de dos sistemas de cifras (Pujol y Solà, 1995, 6, pág. 203):
- Cifras arábigas o indoarábigas: las más habituales tanto para operar como para numerar, derivadas del sistema que se desarrolló en la India entre el siglos v y viii y que fue introducido en el área mediterránea por los árabes entre el siglo ix y xv.
- Cifras romanas: que utilizamos solo para algunos casos específicos, sistema desarrollado en la antigua Roma que derivaba de un sistema etrusco y que fue mayoritario en Europa hasta el siglo xv.
La tradición ortotipográfica ha ido definiendo unas convenciones sobre cómo tenemos que utilizar y combinar las cifras según lo que queremos representar y dónde. A pesar de que las cifras son ideogramas y no están tan sujetas a una lengua determinada, las diferentes tradiciones han llevado a convenciones ortotipográficas diferentes también para ellas, como pasa con otros signos.
Tipográficamente podemos distinguir dos tipos de cifras indoarábigas, que serán adecuadas por unos u otros usos (Marín, 2013, 2.3.1, pág. 87):
- Cifras modernas o capitales: todas las cifras tienen la misma altura y se apoyan en la línea de base. Son adecuadas para tablas o columnas con tabulados.
- Cifras antiguas, elzeverianas, de caja baja u old style: donde no todas tienen la misma altura y que pueden estar por debajo de la altura del tipo y/o de la línea de base, en algunos signos con descendentes significativos. Son adecuadas dentro de los textos porque sus descendentes son coherentes con el ritmo que crean las del texto.
No todas las fuentes tipográficas cuentan con un juego de fuentes capitales y uno de elzeverianas; pero si las proporcionan está bien sacarles partido.
Ejemplo de cifras elzeverianas
Fragmento de una infografía con línea de tiempo sobre la historia del rifle publicada en Cannon donde se pueden ver las cifras elzeverianas pasando bajo la línea de base del texto.
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Veamos a continuación algunas convenciones ortotipográficas en cuanto a las cifras, empezando por cuándo usarlas en vez de las letras y de qué tipo.
Cifras o letras
Empezamos por cuándo tienen que ser utilizadas y cuándo, en vez de cifras, tendrían que utilizarse letras.
Como ideogramas basados en la combinación de solo diez signos, las cifras son muy eficaces para representar números de manera sintética. Ahora bien, el contexto donde se escriben solo comportar que se priorice utilizarlas (p. ej.: 21) o usar la versión escrita en letras de los números (p. ej.: veintiuno). Así se prioriza el uso de las cifras en:
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Textos de matemáticas o ciencias físicas
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Textos de economía y estadística
Y se suele utilizar preferentemente el número escrito en letras en:
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Obras literarias
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Documentos notariales y contratos (donde también es usual ponerlos de forma redundante en letras y cifras)
Independientemente del tipo de obra también lo que representan hace que se opte por una u otra solución.
Habitualmente se escriben con cifras (Pujol y Solà, 1995, 10-11, págs. 210-211; Martínez de Sousa, 2003, pág. 267; Marín, 2013, 2.3.1, pág. 87):
- Las cantidades a partir de 10. Había 12 personas. Quedaron tres. Cuando aparecen juntas la cantidad inferior se puede homogenizar. Había 12 personas pero solo quedaron 3.
- Las cantidades asociadas a un signo de sistema de medidas. Traen 50 kg. Faltan 5 km.
- Los porcentajes. Se traspasó el 3 % de voto en blanco.
- Las cantidades en grados de temperatura, graduación alcohólica o coordenadas geográficas. Se sitúa a 41° de latitud y 2° de longitud y tiene una temperatura media de 9°.
- Las cantidades que expresan precios o habitantes en números exactos. Pagaré 55 € mensuales. Tiene 9.036 habitantes.
- Los números que forman parte de una serie (dirección, página, revista). Se analizaba en la página 16 del número 38 de la revista La pulga y el general. Estaba en la calle Cervantes 2.
- Los ordinales cuando enumeran artículos de leyes o reglamentos, o ediciones de una publicación. Artículo 2.o. 3.a edición.
- Los números después de un sustantivo o como nombre de una cifra. El jugador número 8. La habitación 812. El número 3. El 7 es mi preferido.
- Los días y los años en las fechas. El 14 de abril de 1931. El año 1989.
- La edad de las personas o cosas. Júlia tiene 18 años. El coche ya tiene 15 años. A pesar de que en obras literarias se suele escribir en letras.
- Las horas cuando se expresan de forma precisa. Aterrizó a las 11.44. Está previsto a las 18.30.
Y se escriben con letras (Pujol y Solà, 1995, 10-11, págs. 210-211; Martínez de Sousa, 2003, pág. 267; Marín, 2013, 2.3.1, pág. 87):
- Los números del uno al nueve. Tiene dos hijos. Había siete enanitos.
- Los números enunciativos para evitar empezar una frase con una cifra. Doce personas velaban al muerto.
- Las cantidades y las fracciones redondeadas, aproximadas o en frases hechas. Había más de trescientas. Quedaron quince o veinte. Perdieron dos tercios de los diputados. Lo he repetido mil veces.
- Las cantidades que expresan tiempos. Ya hace cuarenta años. Esperó catorce meses.
- Las décadas. Es música de los sesenta. Me recuerda a los años treinta.
- Las cifras que forman parte de un nombre u ordinales calendáricos correspondientes a fechas señaladas. La parada de metro Once de Septiembre. La Segunda Guerra Mundial. Saldremos el Primero de Mayo.
Romanas o indoarábigas
Por regla general las cifras se escriben con signos indoarábigos y solo en algunos casos, por tradición o por distinción, se siguen utilizando los signos romanos.
Se utilizan las cifras romanas en (Pujol y Solà, 1995, 6.12-6.18, págs. 212-14; Marín, 2013, 2.3.3, pág. 91):
- Las enciclopedias y libros seriados para los números de los volúmenes y a veces para los capítulos de los libros. Volumen II, capítulo IV.
- Los libros para numerar las páginas preliminares (de un prólogo o de una introducción analítica) y distinguir la numeración de las del libro en sí. En este caso hay cierta tradición de poner los números romanos en minúscula. i, ii, iii, iv, v, vi, vii...
- Ordinales de los siglos, que pondremos en versalitas. Siglo xix, siglo iv a. C., siglo xiii.
- Ordinales de reyes, papas y dinastías. Napoleón III, Joan XXIII, IV dinastía.
Hay otras situaciones donde tradicionalmente se habían usado cifras romanas pero que o bien se están utilizando indoarábigas o conviven las dos soluciones y depende del criterio administrativo, editorial o del diseñador (Pujol y Solà, 1995, 6.12-6.18, págs. 212-214; Marín, 2013, 2.3.3, pág. 91):
- Ordinales de las carreteras nacionales en España que tienen números bajos se pueden mantener en números romanos pero con números más altos o con las autopistas se usan indoarábigas. N-II pero N-340, A-2, A-7, C-17.
- Ordinales de congresos, concilios, campeonatos, olimpiadas, festivales, conferencias se acostumbraban a escribir en romanas pero ya hace tiempo que se están introduciendo las indoarábigas para el mismo uso. XVI Olimpiada, Concilio Vaticano II, I Congreso de Renovación Pedagógica, ETA-V Asamblea, XXVII Congreso del PSOE pero en cambio 25.o Mercado de Música Viva de Vic, 63 Festival de Cine de San Sebastián, 16.o Festival del Milenio, 12.o Mas y Mas Festival. Fijaos que en cifras romanas, sobre todo cuando la cifra va antes del nombre, se lee como un ordinal y ponemos XVI Olimpiada en vez de XVII.a Olimpiada.
Las cifras romanas van casi siempre en mayúsculas pero en algunos casos, como el que hemos indicado de los ordinales de los siglos, van en versalitas en vez de versales. Las cifras romanas en minúscula se utilizan muy raramente, como en el caso indicado de la numeración de páginas preliminares donde también se usan versalitas cuando se ponen en mayúscula.
En todos los otros casos se usan cifras indoarábigas. Se utilizarán siempre en las medidas, distancias, magnitudes físicas y químicas, coordenadas geográficas, temperaturas y los porcentajes. Y muy especialmente en las tablas de cálculo o información estadística puesto que facilitan, gracias al sistema decimal, la comparación de los números y la ordenación de unidades, decenas, centésimas… en columnas.
Convenciones para cantidades
Hay dos tradiciones relevantes en cuanto a la puntuación de las cantidades y los decimales. En inglés y alemán se usa una coma para separar los miles y un punto para separar los decimales. En cambio en las lenguas latinas, como el catalán y el castellano, se suele seguir la tradición francesa de separar los millares con un punto y los decimales con coma.
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Inglés y alemán |
Francés, catalán, castellano |
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4,345,000.0000 1,000.0000 50.7000 3.1416 3,140.0200 |
4.345.000,0000 1.000,0000 50,7000 3,1416 3.140,0200 |
De una u otra manera la puntuación sirve para separar las cifras en grupos de tres para miles y así facilitar la lectura. En vez de un punto, en cantidades con muchas cifras, se puede usar un espacio irrompible (espacio que no se corta en un salto de línea) (Marín, 2013, 2.3.4, pág. 92).
Esta convención para las cantidades no se sigue para otros usos, así los años no se separan con puntos (escribiremos 2015 o 1989, pero no 2.015 o 1.989) a no ser que tengamos más de cuatro cifras (como 40.000 a. C.). Y tampoco lo aplicaremos a los códigos postales y similares (08328 pero no 08.328).
Cuando van en columna y para facilitar la comprensión, comparación y cálculo los números enteros van alineados por la derecha y aumentan hacia la izquierda. Y los números decimales se alinean a partir de la coma (o punto según la lengua) hacia la derecha y hacia la izquierda (como podemos ver en la tabla superior y en la columna de la derecha en verde a continuación).
Convenciones para horarios
Para expresar las horas hay básicamente dos sistemas (Marín, 2013, págs. 98-99):
- de una a doce: que usamos mayoritariamente cuando escribimos la hora con letras y que tenemos que acompañar con alguna indicación de sí es por la mañana o la tarde.
- de 0 a 24 horas: que usamos mayoritariamente cuando escribimos la hora con cifras
Escribir la hora con letras no es demasiado habitual, solo se suele hacer (Pujol y Solà, 1995, 6.11, pág. 211; Marín, 2013, págs. 98-99):
- cuando la hora es entera y no es una fracción. A las cinco de la tarde. A las 5 de la tarde.
- cuando nos referimos a una duración. Duró una hora y media. He tenido que esperarme tres horas. Es un trayecto de quince horas.
- en las indicaciones horarias redondeadas propias del catalán. Quedem a dos quarts de dotze. Va entrar a tres quarts i mig d’una. M’he esperat fins a un quart i cinc de quatre.
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dentro del redactado de noticias, textos literarios u otros textos extensos.
Las horas se escriben mayoritariamente en cifras, pero la convención es utilizarlas siempre:
- en los horarios. Abierto de 08.00 a 13.00 h.
- en los tiempos cronometrados. Hizo un tiempo de 1 h 28 min 12 s.
- en relaciones horarias de actos, programas, transportes, etc. El tren sale a las 8.12 h. La película empieza a las 21.30 h. Las noticias son a las 14:30 h.
Cuando damos la hora con cifras casi siempre usamos el sistema de 0 a 24. Pero si usamos el sistema de 1 a 12 debemos distinguir si nos referimos a la mañana o a la tarde. Para hacer esta distinción la tradición anglosajona ha adoptado los términos latinos ante meridiem (antes del mediodía) y post meridiem (después del mediodía), situando el «mediodía» a las 12 de la mañana.
Veamos cuáles son las convenciones ortotipográficas para escribir estas indicaciones horarias:
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Para escribir las horas no se usa el sistema decimal (donde separaríamos con coma) sino el sexagesimal.
- La convención en catalán y castellano había sido separar con puntos después de las horas y poner «horas» o abreviado «h» al final. 18.45 horas, 18.45 h y también 18:45 de la tarde.
- La norma ISO define una separación de dos puntos y ha hecho extender esta práctica, que convive con la anterior. En todo caso hay que decidirse por una u otra, no combinarlas. 18:45 horas, 18:45 h, 18:45 de la tarde, 18:45:23 h.
- También está la opción convencional de abreviar todas las unidades, en minúscula, junto a la cifra; «h» para la hora, «min» para los minutos y «s» para los segundos. 1 h 28 min 12 s
- Una variante de la anterior también aceptada es poner las abreviaciones voladas en superíndice, en este caso los minutos se abrevian «m». Aterrizó a las 15h 17m 32s.
- Cuando usamos el sistema de 1 a 12 las expresiones ante meridiem y post meridiem se ponen abreviadas, preferentemente en versalita (10.30 a.m. y 10.30 p.m.) pero también son aceptables en minúscula (10.30 a.m. y 10.30 p.m.).
- Se puede poner un cero ante la hora cuando esta es solo de una cifra pero también puede no ponerse. En cambio se suelen poner dos ceros en los minutos cuando indicamos una hora en punto. Saldré a las 9.30 h. He salido a las 09.30 h. He llegado a las 10.00 h.
Convenciones para fechas
Con las fechas como con las horas la convención habitual del catalán y castellano varía respecto a la norma ISO y esta también es diferente de la tradición británica, la norteamericana o la alemana. Una primera discrepancia es en el orden:
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la convención ortotipográfica hispánica, que coincide con la británica, es de poner las fechas en orden ascendente: día/mes/año
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la norma ISO utiliza el orden descendente: año/mes/día
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la convención ortotipográfica norteamericana es una variante singular: mes/día/año
Hay varios signos que se pueden utilizar para separar las partes de la fecha abreviada que se han utilizado en diferentes tradiciones pero que se han extendido y que son bastante intercambiables, siempre que mantengamos una coherencia (Pujol y Solà, 1995, 7.91, págs. 252-253; Marín, 2013, pág. 100):
- separar con guion que ha sido la tradición mayoritaria en las lenguas románicas. Se puede utilizar el guion o el guion largo. 14-4-1931, 14-IV-1931
- separar con barras inclinadas que ha sido la tradición mayoritaria en el ámbito anglosajón. 28/6/1969
- separar con puntos que ha sido la tradición en lengua alemana. 7.11.1918
- separar con espacios irrompibles 16 08 1876
En inglés y usando el sistema de separación por barras se pueden dar situaciones de confusión debido a la divergencia entre la tradición británica de utilizar el orden ascendente y la singular norteamericana que hemos mencionado, de este modo una misma indicación de fecha se podría leer como un día de abril o de julio:
- 4/7/1776 en la tradición británica se leería 4 July 1776
- 4/7/1776 en la tradición norteamericana sería April 7, 1776
En las indicaciones de fechas podemos combinar cifras indoarábigas y romanas. Pero también para estas combinaciones hay unas convenciones ortotipográficas que deben seguirse:
- Los días y los años nunca se ponen con cifras romanas, pero los meses sí se pueden poner. 14-IV-1931, 7.XI.1918
- Cuando adoptamos un tipo de signo de separación y en vez de un día concreto queremos indicar un periodo entre dos días podemos usar otros signos y poner el mes con cifras romanas para que se distinga bien. Así si separamos por puntos podemos utilizar guiones o barras para indicar el intervalo de días. 4-9.XI.1989, 4/9.XI.1989
Los años se pueden abreviar a dos cifras si el siglo al que pertenecen se entiende por el contexto y los meses y los días inferiores a 10 se pueden poner con un cero en las decenas o no. Algunos autores recomiendan poner el cero para homogenizar la anchura de las cifras en encabezamientos de línea o columnas de fechas. Así podemos optar por:
- 04-05-1886 poniendo los ceros a las decenas de días y meses
- 4-5-1886 sin poner los ceros a las decenas
- 4-5-86 dejando solo la década, a pesar de que es raro para siglos pasados, en cambio 15-5-11 para abreviar 15-5-2011 sería más aceptable
- 4-5 omitiendo el año, pero depende mucho del contexto que lo haga comprensible, porque puede parecer un intervalo y si separamos con barra, 4/5, puede parecer un ejemplar de una serie o bien una fracción
En las indicaciones abreviadas separadas por signos nunca se usan letras, en cambio cuando ponemos las fechas con letras o con letras combinadas con cifras tenemos que poner las preposiciones, por lo menos en catalán, castellano y en general en las lenguas románicas; por lógica, al formar parte de un texto, el mes no llevará la inicial en mayúscula.
- 15/mayo/2011 no será correcto
- 15 mayo 2011 tampoco
- 15 de Mayo de 2011 tampoco
- 15 de mayo de 2011 es la manera correcta de escribirlo
En inglés es distinto:
- 15 May 2011 es la forma británica: el día, el mes (con inicial en mayúscula) seguido del año, todo separado por espacios
- May 15, 2011 es la forma norteamericana: el mes (con inicial en mayúscula) seguido del día, una coma y el año
El día y el año casi nunca se escriben con letras, solo el mes. A pesar de que hay algunos registros comunicativos donde la tradición es escribirlos con letras, como las actas, las leyes y los textos oficiales. Y algunos otros donde es costumbre ponerlos de forma redundante tanto con letras como con cifras, como es el caso de los contratos (Marín, 2013, pág. 101).
Para saber más
- J. Pujol; J. Solà (1995). Ortotipografia. Manual de l’autor, l’autoeditor i el dissenyador gràfic. Barcelona: Columna Editorial. [disponible en la biblioteca].
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Capítulo 6: Cantidades y números, págs. 203-280.
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- R. Marín Álvarez (2013). Ortotipografía para diseñadores. Barcelona: Gustavo Gili.
[Editado en papel y en libro electrónico]-
Capítulo 2.3: Cifras.
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- J. Martínez de Sousa (2010). Diccionario de uso de las mayúsculas y minúsculas (2.ª ed. corregida y ampliada). Gijón: Trea. ISBN: 978-84-9704-506-3
- Com s’escriuen els nombres. MERLÍ! Manual d’Estil i Recursos Lingüístics UPC. <https://www.upc.edu/slt/recursos-redaccio/criteris-linguistics/nombres>
D. Gómez – Fundación UOC 2015 – CCBYSA 4.0se

