Mayúsculas y minúsculas son variantes tipográficas (Marín, 2013, 2.1.4, pág. 60) dentro de una misma fuente. Habían sido originariamente, en época romana y carolingia, sistemas de escritura separados. Pero su combinación, que se inició en el siglo ix, ha ampliado las posibilidades de la escritura para comunicar mejor, para ser más legible y para distinguir los textos según la función que tienen. Las mayúsculas son letras en las que todos los signos tienen la misma altura y las minúsculas son letras en las que las alturas varían según los signos (Pujol y Solà, 1995, 4, págs. 132-133). Los tipógrafos hacen otra distinción: caja alta y caja baja. Se refieren a la posición en la caja del componedor que ocupaban las colecciones de letras. Las mayúsculas estaban en lo alto de la caja y las minúsculas en la parte baja. Pero en una letra versalita (ved más abajo) las letras de caja baja también tienen todas la misma altura, podríamos decir que son mayúsculas de caja baja.
Las mayúsculas en un texto tienen básicamente tres funciones (Pujol y Solà, 1995, 4.2, pág. 134; Marín, 2013, 2.1.4, pág. 61):
- Demarcativa o de posición: para marcar el inicio de un texto (título, párrafo, frase).
- De naturaleza del texto: para marcar los nombres propios y denominaciones.
- Distintiva: para diferenciar o enfatizar palabras dentro del texto o para distinguir partes del texto, como los titulares, del resto.
En diseño se usan las mayúsculas bastante libremente en otras situaciones por razones de estética comunicativa (en un cartel por ejemplo), de legibilidad (en textos pequeños de una infografía por ejemplo) o porque necesitamos un bloque regular con letras de la misma altura en determinadas posiciones. Las mayúsculas también se descartan por razones de legibilidad, un texto solo en mayúsculas, especialmente si es largo, se hace monótono y ralentiza la lectura.
Pero veamos algunas convenciones ortotipográficas que hay que tener en cuenta cuando se maquetan textos relativamente extensos y en general para el tratamiento de determinadas palabras o nombres.
Van en mayúscula:
- La primera letra de un párrafo y también la primera de una frase después de un punto y seguido, después de un signo de entonación (exclamación o interrogación) y después de puntos suspensivos (Pujol y Solà, 1995, 4.13, pág. 137).
- Cuando una palabra empieza con un dígrafo (ll, ch, qu…) solo se pone en mayúscula la primera letra (Pujol y Solà, 1995, 4.3, pág. 134). Lleida, Checoslovaquia, Quebec…
- Todas las mayúsculas van acentuadas, solo las siglas pierden los acentos (Pujol y Solà, 1995, 4.5-4.7, págs. 134-135).
- La primera letra de los nombres propios y de las denominaciones (Pujol y Solà, 1995, 4.2, pág. 134, y 4.19-4.36, págs. 139-145). Ana, Juan, Bar Oasis, Hotel Majestic, Tierra, Saturno, Cuaresma, Ramadán, Sabbath.
- En el nombre de las personas van en mayúscula tanto la primera letra del nombre de pila como las de los apellidos (Pujol y Solà, 1995, 4.32, pág. 143; Marín, 2013, 2.1.4, pág. 62) Joan Solà, Rosa Laviña i Carreras.
- En los topónimos en castellano y en francés va en mayúscula la primera letra de cada palabra que los compone incluidos los artículos. Las Ventas, Le Havre. En cambio en catalán ni los artículos ni las preposiciones van en minúscla. También la segunda palabra en los nombres compuestos. Bell-lloc d’Urgell, els Hostalets de en Bas (Pujol y Solà, 1995, 4.10, pág. 136, y 4.34, pág. 144).
- La primera letra de los sustantivos y adjetivos en los nombres de entidades o corporaciones (Marín, 2013, 2.1.4, pág. 63). Ateneo Barcelonés. Consejo de Ministros. Banco Sabadell. Obra Cultural Balear. Confederación General del Trabajo. Internacional de Resistentes a la Guerra. Organización de las Naciones Unidas. A pesar de que en logotipos esta norma no tiene por qué respetarse y se busca más bien la singularidad e identificación que pueda dar una determinada combinación tipográfica.
- Las metonimias relacionadas con nombres propios, cuando usamos un nombre para referirnos a una obra (Marín, 2013, 2.1.4, pág. 63). Robaron un Rembrandt de la exposición. Le aplicaron la ley Corcuera.
- Se destacan poniendo la inicial en mayúscula los conceptos personificados a los que se quiere dar relevancia. A pesar de que la misma palabra vaya sin esta mayúscula inicial cuando no se personifica. La Libertad nos hará mejores personas. Pusieron los presos en libertad. Hicieron un llamamiento por la Paz. Déjame en paz.
En inglés se usa el llamado head style of capitalization según el cual los eslóganes y algunos titulares como los de artículos académicos tienen mayúscula en la primera y última palabra y en todas aquellas otras que no sean preposiciones, artículos y conjunciones. Esta práctica a veces plantea dudas a los diseñadores cuando tienen que hacer traducciones o maquetar textos bilingües. En las lenguas latinas pero no se aplica esta convención (Pujol y Solà, 1995, 4.15, pág. 138). The Winner Takes It All. Make Love, Not War. ¡El pueblo unido jamás será vencido! Más educación, menos corrupción.
Mapping Twitter Topic Networks: From Polarized Crowds to Community Clusters.
Aplicación de los códigos de Gray al estudio de la teoría de la dinámica simbólica de mapas caóticos unimodales.
Otra convención del inglés que empieza a influir en otras lenguas es la de poner en mayúscula la inicial de determinado tipo de palabras: días de la semana (Friday, Saturday), meses (April, May, June), nombres de lenguas (English, Catalan, Galician), nacionalidades (Dutch, Swiss, French), pronombre de la primera persona del singular (I know you. Can I help you?) (Marín, 2013, 2.1.4, pág. 66). Pero en las lenguas hispánicas la convención ortotipográfica es diferente. Esto puede resultar extraño en proyectos multilingües, especialmente aquellos que afectan a interfaces en las que hay que seguir las convenciones de cada lengua.
Van en minúscula:
- Evidentemente los textos en general, menos las letras de inicio o después de punto y todos los casos que se han mencionado más arriba. La minúscula es la letra por defecto para textos medianos y largos. Su variabilidad de alturas y formas, con ascendentes y descendentes, facilita la lectura y le da ritmo. También es la letra de los textos de pie de imagen y de las notas que complementan el texto.
- Los nombres de los puntos cardinales y de los vientos. Viajar en dirección suroeste. Volvía empujado por el viento de poniente. Miró hacia el Norte.
- Los nombres de estilos o movimientos artísticos. El surrealismo, situacionismo, dadaísmo, arte conceptual, impresionismo.
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los nombres de eras y periodos geológicos. La era terciaria o cenozoica, la era paleozoica, el carbonífero. Pero en castellano, según norma de la RAE, cuando el nombre del periodo no va precedido por “era” la primera letra sí va en caja alta. El Terciario, el Paleozoico, el Carbonífero.
En cambio no está consolidada una convención en cuanto a edades históricas o prehistóricas que se ponen a veces con iniciales en mayúscula y otras en minúscula (Pujol y Solà, 1995, 4.29-4.30, págs. 142-143; Marín, 2013, 2.1.4, pág. 63). Neolítico, Edad de Bronce, Edad Media, Edad Moderna o bien neolítico, edad de bronce, edad media, edad moderna. En todo caso en una misma obra editorial, trabajo de diseño o producción multimedia el criterio tendría que ser único.
Las mayúsculas en lenguaje tipográfico se llaman también versales, porque hasta el Romanticismo se utilizaban al inicio de los versos (práctica que se ha ido abandonando) (Pujol y Solà, 1995, 4.17, pág. 139). Las versalitas son versales pequeñas, letras que tienen el diseño formal de una mayúscula y que, por lo tanto, no tienen ascendentes ni descendentes en la caja baja y mantienen todas la misma altura. Esto hace que se pueda usar como un estilo diferenciado (igual que pasa con la negrita y la cursiva) cuando la combinamos con la redonda. Las letras de caja baja no son las mismas que las de caja alta pero más pequeñas, el diseño es similar pero varía un poco.
Según las convenciones ortotipográficas usaremos versalitas para (Marín, 2013, 2.1.5, pág. 68):
- Las cifras romanas de siglos y milenios, así como las de volúmenes de libros (pero no los nombres de reyes y papas). Se creó en el siglo xvii. Consulta el volumen iv.
- Los apellidos de los autores citados dentro de textos, firmando citas o artículos de periódico.
“Tengo un sueño” Martin Luther King.
Irineo, en el siglo II, fue el primero en relacionar las cuatro figuras con los cuatro evangelistas [Champeaux; Sterckk, 1989, p. 510], relación que después sería tan presente en el arte medieval. - Los nombres de los personajes en diálogos de obras de teatro y similares.
Celestina: ¿A qué vienes, hijo?
Malek: Si aquí yo gobernara…
Como se puede ver en el ejemplo los nombres propios en versalita suelen llevar la inicial en caja alta, siguiendo el criterio de poner mayúscula usado también en la redonda para estos casos. En general se puede seguir el mismo criterio para todos los casos donde pondríamos mayúscula, poniendo la de posición al iniciar un texto o después de un punto por ejemplo. Pero no es un criterio estricto y hay editores que prefieren no poner la caja alta para las versalitas en algunos casos (Marín, 2013, 2.1.5, pág. 68).
Saber más
- J. Pujol; J. Solà (1995). Ortotipografia. Manual de l’autor, l’autoeditor i el dissenyador gràfic. Barcelona: Columna Editorial. [disponible en la biblioteca]
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Capítulo 4: Majúscules i minúscules
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Capítulo 7: Abreviatures
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Majúscules, minúscules i versaletes 7.29-33
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- R. Marín Álvarez (2013). Ortotipografía para diseñadores. Barcelona: Gustavo Gili.
[Editado en papel y libro electrónico]-
Capítulo 2.1: Tipografías distintivas
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